Tokenización: la vía para democratizar el acceso al capital en Latinoamérica

Latinoamérica, con más de 600 millones de habitantes, destaca por su dinamismo emprendedor y una capacidad resiliente para innovar en entornos desafiantes. Sin embargo, esta energía contrasta con una realidad estructural: el limitado acceso al capital y la baja profundidad de los mercados financieros. Mientras que Estados Unidos, con una población significativamente menor, supera los 1200 unicornios, la región latinoamericana aún no alcanza los 50. Esta brecha no responde a una falta de talento, sino a un ecosistema financiero que todavía restringe el crecimiento.

El desafío es claro: cómo facilitar el acceso a financiamiento, ampliar la base de inversionistas y crear condiciones más equitativas para el desarrollo empresarial. En este contexto, la tokenización de activos se posiciona como una de las innovaciones más prometedoras para redefinir el futuro de los mercados de capitales en la región.

De acuerdo con el Reporte de Inclusión en el Mercado elaborado en 2025 por Bitfinex Securities, el ecosistema de inversión en Latinoamérica enfrenta barreras estructurales significativas. Entre ellas, destacan los altos costos de emisión —que pueden alcanzar en promedio un 7% para levantamientos de capital entre 30 y 50 millones de dólares—, la baja liquidez del mercado y la concentración bancaria. Antes del auge fintech, apenas cinco bancos controlaban cerca del 70% de las cuentas, generando comisiones que rondaban el 17%.

A estas limitaciones se suma un factor crítico: el acceso desigual a la educación financiera. Se estima que el 68% de los latinoamericanos carece de formación formal en este ámbito, lo que restringe la participación de nuevos inversionistas y limita el desarrollo de una cultura de inversión sólida. En países como Colombia, el reto no radica únicamente en los costos o los plazos, sino en la falta de información accesible y contextualizada para los actores locales.

Además, la escasez de transacciones relevantes —como las ofertas públicas iniciales (OPI)— y una infraestructura de mercado aún en evolución dificultan que las empresas puedan captar capital de manera eficiente dentro de sus propios países. Este fenómeno genera lo que algunos expertos denominan “latencia de liquidez”: el capital existe, pero no fluye de forma ágil hacia oportunidades productivas.

Frente a este panorama, la tokenización introduce un cambio estructural. Al convertir activos tradicionales —como bienes raíces, deuda o participaciones empresariales— en tokens digitales sobre blockchain, se habilita una nueva arquitectura financiera más eficiente, transparente y accesible.

Uno de los principales beneficios es la reducción significativa de costos. La emisión de activos tokenizados puede disminuir los gastos hasta un rango del 2% al 4% del capital recaudado, frente a los niveles tradicionales. Asimismo, los tiempos de salida al mercado se reducen considerablemente, pasando de procesos que pueden tomar años a ventanas de entre 60 y 90 días.

Pero más allá de la eficiencia operativa, el verdadero impacto está en la democratización del acceso. La tokenización permite la propiedad fraccionada, lo que abre la puerta a que inversionistas con menor capacidad de capital participen en oportunidades que antes estaban reservadas para grandes actores institucionales. A esto se suma la posibilidad de operar en mercados abiertos 24/7/365, con liquidación casi inmediata y opciones de autocustodia, eliminando intermediarios innecesarios.

Colombia, en particular, se encuentra en una posición estratégica para capitalizar esta tendencia. El país ha avanzado en la creación de entornos regulatorios controlados —como los sandbox— que permiten probar modelos innovadores bajo supervisión. Este enfoque no solo reduce riesgos, sino que acelera la adopción de nuevas tecnologías financieras, incluyendo la tokenización de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés).

La integración de estos activos en los flujos financieros globales podría ser un punto de inflexión. Al conectar emisores locales con inversionistas internacionales, la tokenización amplía el acceso a liquidez y fortalece la competitividad de las economías emergentes. Para las empresas, esto significa nuevas vías de financiamiento; para los inversionistas, una mayor diversificación de portafolios.

“Aunque aún es pronto, no exagero al decir que la tokenización representa la primera oportunidad real en generaciones para repensar las finanzas, reducir costos, acelerar el acceso y crear una conexión más directa entre emisores e inversores”, afirma Jesse Knutson. “Es una solución práctica y accesible que reduce las barreras de entrada y extiende los beneficios del mercado a todos los sectores de la sociedad, algo particularmente relevante para Latinoamérica”.

Este nuevo paradigma financiero no solo responde a una necesidad técnica, sino a una demanda estructural de inclusión. En un entorno donde millones de personas y empresas permanecen fuera del sistema financiero formal, la tokenización ofrece una alternativa concreta para cerrar brechas y activar el potencial económico de la región.

En línea con este propósito, Bitfinex Securities ha asumido un rol activo en la construcción del ecosistema. A través de espacios de alto nivel como el Foro Plan B en El Salvador —país pionero en la adopción de criptomonedas—, la firma impulsa el diálogo entre reguladores, emisores e inversionistas, promoviendo una visión compartida sobre el futuro de los mercados de capitales.

Estos encuentros no solo posicionan la conversación, sino que contribuyen a generar confianza en torno a un modelo que aún se encuentra en fase de maduración. La claridad regulatoria, la educación financiera y la infraestructura tecnológica serán factores determinantes para consolidar este avance.

El momento es decisivo. Latinoamérica tiene la oportunidad de redefinir su relación con el capital, no desde la dependencia, sino desde la innovación. La tokenización no es únicamente una tendencia tecnológica; es una herramienta estratégica para construir mercados más inclusivos, eficientes y conectados con el mundo.

En un escenario global donde la velocidad y la accesibilidad son claves, quienes logren adaptarse a esta transformación no solo ampliarán sus oportunidades, sino que liderarán la evolución del sistema financiero en la región.