Del eslogan al Propósito Compartido: claves para generar engagement en la comunicación

La narrativa de República Dominicana como marca país pasó de ser “el secreto mejor guardado” en la década de los setenta al concepto “lo tiene todo”, una evolución que implicó adaptar la industria para atraer un flujo mayor de visitantes y donde la comunicación jugó un rol fundamental.

En 2026, en un contexto global atravesado por una creciente incertidumbre geopolítica, resulta evidente que la conversación ya no gira en torno a la estructuración de slogans publicitarios atractivos, sino a la capacidad de generar engagement genuino con los stakeholders.

En Newlink Dominicana consideramos que, dentro del ecosistema empresarial actual, la comunicación estratégica trasciende la lógica de la difusión unilateral. Las organizaciones que prosperan son aquellas que persiguen un Propósito Compartido, logrando conexiones orgánicas tanto con sus grupos de interés como con su entorno.

Esta robustez comunicacional se sustenta en el uso estratégico de herramientas como el big data, que permiten decodificar realidades complejas y comunicar de forma más efectiva a partir de ellas, generando valor agregado en los ámbitos público, privado y ciudadano
 
Lejos de esquemas de resistencia al cambio, el verdadero desafío radica en desarrollar una capacidad de mutación constante. Sergio Roitberg, fundador y CEO de Newlink Group, plantea en su libro Somos otros que la incertidumbre actual exige un liderazgo capaz de interpretar el quiebre social y tecnológico para transformarlo en una ventaja competitiva. Y aquí, por ventaja competitiva no puede asumirse como el criterio de desplazamiento que primaba décadas atrás, sino como un posicionamiento que crea valor de manera colaborativa.

Hoy, la reputación corporativa se consolida como un pilar determinante para atraer nuevos capitales. Desde Newlink observamos que, en esta década, la diferenciación reside en la promesa de marcas que garanticen eficiencia y experiencias únicas, apoyadas en competencias creativas y en la tecnificación digital. Asimismo, la resiliencia ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una competencia esencial que permite avanzar en escenarios altamente cambiantes.

El reto inmediato para los líderes consiste en equilibrar las posibilidades de la automatización con la ética y el criterio humano, fortaleciendo siempre su capacidad de generar conexiones humanas auténticas y soluciones que impulsen el desarrollo futuro de las sociedades.