Liderar con empatía y evidencia
Bredyg Disla encarna el espíritu de She Leads desde un liderazgo que combina rigor institucional y humanidad, con una idea central: sostener la reputación y el desempeño requiere consistencia, no gestos aislados. Su trayectoria se define por una reinvención profesional consciente y por la capacidad de moverse entre agendas diversas sin perder coherencia. Al asumir la presidencia de la Asociación de Empresas e Industrias de Haina y la Región Sur, mientras mantenía su rol corporativo en comunicación y relaciones públicas, se convirtió —como ella misma describe— en “conciliadora, gestora de intereses diversos y constructora de consensos”, cuidando que “en ningún caso se viera comprometida la coherencia, la ética ni la credibilidad”.
Ese giro no fue solo un cambio de puesto: fue un cambio de mentalidad y de carácter. Pasó de una etapa más frontal —“una reportera aguerrida, directa y… muchas veces controversial”— a un rol corporativo que le exigía una mirada más estratégica y contenida. La transición se ejecutó con tres decisiones prácticas: “flexibilidad consciente” al inicio para escuchar y entender dinámicas antes de intervenir; “alineación temprana” para ordenar la conversación y comunicar con precisión; y “disciplina de seguimiento” para medir percepciones, corregir rápido y evitar que lo no observado “se distorsione”. En síntesis, aprendió a “domar el impulso sin apagar la convicción”, logrando un equilibrio que fortaleció su liderazgo profesional y personal.
En AES Dominicana y en la Fundación AES Dominicana, su enfoque de innovación se centra en convertir la comunicación en una palanca estratégica. “Lo diferente fue convertir la comunicación en un sistema de valor, no en una lista de piezas o publicaciones”. Ese sistema se construye integrando narrativa corporativa, sostenibilidad y el trabajo fundacional bajo un mismo norte —“la confianza, el impacto y el desarrollo”— y operando con planificación por prioridades, calendarios integrados y participación temprana de áreas clave para anticipar riesgos y sostener consistencia. A esto suma una cultura de escucha y medición: indicadores de “percepción, participación, cobertura, engagement y temas críticos”, junto con mejoras de agilidad que estandarizan formatos, optimizan flujos de aprobación y elevan tiempos de respuesta sin sacrificar calidad. El resultado es una ventaja tangible: reduce incertidumbre, fortalece relaciones y “sostiene reputación con evidencia”.
Su liderazgo hacia adentro se apoya en una práctica concreta: acompañar de cerca “con humanidad”, porque el talento crece cuando las personas se sienten “vistas, escuchadas y apoyadas”. Para ella, la cultura se sostiene con confianza, y lo resume con claridad: “gestiono desde la empatía y el amor”. Ese estilo se traduce en rutinas: conversaciones regulares y honestas que incluyen el estado emocional y motivacional de cada persona; feedback claro, respetuoso y a tiempo, con expectativas transparentes; y reconocimiento continuo para crear un ambiente donde se pueda preguntar, proponer y equivocarse aprendiendo “sin miedo”. Su convicción es contundente: “un equipo fuerte no es el que ‘aguanta’, sino el que crece”.
Como lección práctica, Bredyg propone un marco aplicable de inmediato. En estrategia, pide volver el propósito “una prioridad concreta y medible”; en gente, cuidar al equipo con “claridad y humanidad”; y en ejecución, instalar disciplina con planes simples, responsables definidos, seguimiento frecuente y ajustes rápidos. Todo culmina en su frase guía: “La reputación y los resultados se construyen más por lo que se repite bien cada semana que por un gran momento.”
She Leads: Especial editorial que reconoce y visibiliza a mujeres que inspiran —empresarias, fundadoras y ejecutivas— que con su ejemplo en el ámbito profesional y personal están transformando sus organizaciones y sectores en LatAm & Caribe.