Blindar reputación y negocio con narrativa

“La comunicación va mucho más allá de lo que digo y hago de cara a medios externos.”

                                                                                                                                      Ibelca Mencía

Con más de 12 años moviéndose entre agencias, sector gobierno y empresas de alto perfil, Ibelca Mencía ha convertido la narrativa en su principal herramienta para gestionar reputación, crisis y construcción de marca a largo plazo. Hoy lidera la comunicación y relaciones públicas de Cap Cana Ciudad Destino, articulando eventos, experiencias y alianzas que sostienen el posicionamiento del proyecto en el mapa turístico y de inversión. Su paso por el Ministerio de Trabajo le dio una mirada profunda del “costo real” de no invertir a tiempo en comunicación estratégica. Con Narrativa Podcast, suma un frente educativo que conecta comunicación, tecnología y cultura digital para formar audiencias más conscientes. En el marco de esta edición de Marcas & Marketing de Factor de Éxito RD, su visión aterriza cómo una narrativa bien diseñada puede, a la vez, proteger, generar confianza y aportar a modelos de desarrollo sostenibles.

A partir de más de 12 años entre agencias, sector público y empresas de alto perfil, ¿cómo ha cambiado la manera en que Ibelca Mencía entiende el poder de la narrativa para proteger y crear valor en una marca?

Gracias a este recorrido que mencionas, y que afortunadamente he tenido la oportunidad de caminar durante el desarrollo de mi profesión, he aprendido que, en definitiva, la narrativa lo es todo. No es lo que se diga, sino cómo se dice, teniendo siempre en cuenta los distintos públicos y segmentos a los que se dirige.

Cada marca tiene su voz e identidad propia, y es conociéndola y entendiéndola donde podemos crear contenidos en general que narren lo que se quiere decir estratégicamente de ella, tomando en cuenta la forma, el momento en que se encuentra y el receptor.

Imagínate que enseñas en una escuela; no enseñas sobre educación de la misma forma a niños de maternal que a los de primaria o a los de secundaria. Cada uno tiene su voz y estrategia adaptados a su capacidad de entendimiento. En la narrativa de las historias que cuentas sobre cualquier marca se debe considerar a qué público vas, qué intereses tienen sus públicos objetivos y cómo las marcas conectan con ellos, creando interés y provocando así mismo un retorno, ya sea económico o generando que terceros creen conversaciones paralelas al respecto, en distintas tonalidades, siempre que la reputación en sí se mantenga en un nivel estable y respetable.

En su trayectoria manejando comunicación corporativa y de gobierno, ¿qué ha aprendido Ibelca sobre el “costo real” de no invertir a tiempo en comunicación estratégica, especialmente en contextos de crisis o alta exposición pública?

Es muy visto siempre que, cuando las empresas o personas se encuentran en momentos clave de crisis, cambios, reestructuración y otros, los primeros costos en reducirse o detenerse son los de comunicación. Es un error porque se asume que es un gasto innecesario. Pero, dejando fuera el tema de los costos que implica la comunicación, están las acciones que se toman diaria y constantemente en este segmento, que se encuentra en todo.

La comunicación va mucho más allá de lo que digo y hago de cara a medios externos. Es un conjunto de acciones que se deben entrelazar de manera minuciosa entre lo externo, lo interno y los distintos públicos de interés. Por eso, cada empresa, e incluso cada político, debe saber y sentar las bases necesarias preventivas antes de tomar acciones.

Y yo, en lo particular, he aprendido que la prevención se trata de eso, de invertir a tiempo, de crear un relacionamiento, de poder mirar un poco más allá en el futuro el impacto positivo y negativo de las acciones a tomar, y considerar las formas en que estas serán enfrentadas en caso de que exista alguna contingencia en el tiempo que pueda terminar en crisis.

Además, hoy día, todo es expuesto, ya sea de manera directa o indirecta. Y las informaciones mediáticas vuelan a través de cualquier espacio de comunicación existente como las redes, los medios digitales, los canales o grupos de WhatsApp, y es más que necesario mantenerse sobreviviendo en este mundo tan activo tecnológicamente hablando, que permite que se tomen acciones inmediatas en caso de que algo se salga de control.

¿Puede Ibelca compartir un caso (sin revelar detalles sensibles) donde una crisis bien manejada cambió el rumbo de la conversación y se convirtió en una oportunidad de fortalecer confianza y credibilidad hacia la organización? ¿Qué decisiones marcaron la diferencia en ese proceso?

Hablar de un caso en particular, aunque no revele nombre, sería exponer escenarios muy conocidos. Pero sí considero que cada crisis como tal trae detrás una oportunidad; es un aprendizaje en general para todos. No solo para fortalecerse y generar confianza o credibilidad, sino también para poder aprender y entender cada cosa que ha sido mal ejecutada y que no se debe repetir a futuro dentro de las organizaciones, de las estrategias planteadas o de los planes de acciones a tomar.

El mundo cambia cada día, y aunque las organizaciones, los políticos, las empresas y las instituciones están supuestas a trabajar de manera organizada y estructurada, nadie está exento de que un día cualquiera, por una acción de un tercero, muchas veces ni siquiera siendo alguien involucrado en la operación, pueda cambiar el rumbo que se tenía previsto.

He visto acciones de terceros que cambian todo el rumbo o estrategia de un programa público de algún político: protestas, sindicatos, incendios de espacios públicos, incendios por fallos industriales, accidentes, muertes naturales, muertes accidentales, acusaciones legales de corrupción, entre otros; y, en definitiva, es iniciando con la narrativa, haciendo uso de la verdad, enfrentando cara a cara esos sucesos y accionando a tiempo, poniendo por delante la parte más importante, LA PARTE HUMANA, lo que permite que estos sucesos incrementen o reduzcan estas crisis.

“Narrativa Podcast” nace de su convicción de que la comunicación suele ser la primera área que se recorta en tiempos difíciles. ¿Qué vacíos concretos busca llenar este proyecto y qué señales de impacto ha observado hasta ahora en la audiencia y en los propios comunicadores?

Narrativa Podcast más bien es un espacio que busca educar.

Nuestro objetivo es el de invitar a personas expertas en las distintas áreas de la comunicación en general para poder mostrar al público que nos sigue cómo cada cosa y cada paso se entrelaza y se conecta. Nada es innecesario y no debemos subestimar cosas muy simples que hacen un cambio dentro de una organización.

Las pequeñas crisis mal manejadas pueden destruir la reputación de una marca, y la reputación se construye a partir de muchas acciones conjuntas, estratégicas y muy bien narradas, pero sobre todo a través de la constancia en estas acciones.

Y todo cuenta: los medios, las redes, los clientes, los seguidores, los usuarios, el equipo ejecutivo, el equipo operativo, los mensajes clave, las acciones preventivas y las acciones reactivas, la cercanía y el relacionamiento adecuado.

Nuestra idea es enseñar cómo todo conecta y cómo todo importa.

Ibelca ha liderado equipos en entornos exigentes y muy expuestos. ¿Cómo define hoy su estilo de liderazgo y de qué manera integra la fe, la escucha y la claridad estratégica para sostener a los equipos en momentos de presión o incertidumbre?

Mira, he operado equipos de personas grandes y pequeños: desde 20 personas a solo 2, y hasta trabajar en un área específica siendo una sola persona. En lo particular me considero una persona abierta y que escucha, pero que busca mantener un equilibrio entre lo que las personas tienen para aportar y lo que es la realidad de la institución o entidad en el momento.

Muchas veces las posiciones de comunicación y manejo de crisis traen consigo unos requisitos adicionales como la confidencialidad, la lealtad y la integridad. Esos valores son para mí sumamente importantes y esenciales en un equipo porque de ellos depende que las acciones externas tengan un buen resultado.

La fe es mi mayor bastón. Soy católica practicante, con mucho temor de Dios, y esa vara es la que mide mis acciones a la hora de ejecutar mi profesión, incluso cuando rompe con el estilo de cualquier institución. Escuchar y ser claros son dos elementos esenciales y que no pueden faltar en comunicación porque de ellos surge el valor más importante, que es la verdad.

En esta etapa en la que Ibelca Mencía acaba de ser madre de nuevo, tras muchos años entre su hijo mayor y su bebé, ¿qué lecciones personales y profesionales le ha dejado esta experiencia sobre equilibrio, culpa, límites sanos y redefinición del éxito? ¿Qué mensaje le gustaría dejar a otras madres que trabajan en comunicación y marketing?

Yo creo que el éxito es el cumplimiento de las metas personales cada día. No importa que sean rápidas o lentas. Y ser madre en un entorno profesional exigente ayuda a apreciar las capacidades que tienes y, de paso, a aprender las que no.

Con mi hijo mayor, Kelvin Ismael, aprendí a ser resiliente y que ni el ser una madre soltera, que fue mi caso, debía impedir mi crecimiento, sin sacrificar sus espacios. Tuve la fortuna de encontrar en el camino mentores que me impulsaron a ser mejor profesional, ética e íntegra, sin dejar de lado mi rol más importante, que es el de ser madre. José Andrés, en cambio, mi bebé de apenas dos meses, ha venido a reforzar en mí la capacidad de creer que no hay límites personales que impidan que crezcamos y alcancemos nuestras metas. Esta vez más madura, con otras expectativas de estabilidad, unión familiar y ejercicio profesional con resultados palpables.

Mi mensaje a otras madres de la comunicación es que todo eso que aprendemos y aplicamos en este medio para estar presentables y representadas, y para accionar con un buen control de las emociones, lo lleven a sus casas. La buena comunicación, el tiempo de calidad, la negociación y el trato amable, sin duda, no deben quedarse sujetos a un puesto, sino ser nuestra tarjeta de presentación dentro y fuera del hogar.

Mirando hacia el futuro de la comunicación en República Dominicana, ¿cuáles considera Ibelca que son las tres decisiones clave que toda organización debería tomar si de verdad quiere alinear narrativa, reputación y resultados de negocio en los próximos años?

Tener en cuenta sus objetivos con claridad y conocer su marca. ¿Qué comunica y qué quiere comunicar? ¿Su marca habla por sí misma?

Un relacionamiento adecuado. Todos los públicos importan y a todos hay que comunicarles, escucharles y retroalimentarles.

Enfrentar con responsabilidad los momentos donde no todo está bien y accionar con pasos adecuados para responder y para evaluar los cambios y mejoras que se deben considerar a futuro.

Factores Clave 

  • La narrativa es el eje: adaptar la historia al público, al momento y al canal define el retorno, tanto económico como reputacional.
  • En Cap Cana, eventos, experiencias y alianzas funcionan como plataforma viva para sostener el relato de “ciudad destino” ante múltiples audiencias.
  • No invertir a tiempo en comunicación estratégica incrementa el riesgo en contextos de crisis, en un entorno donde todo se expone y se viraliza.
  • Narrativa Podcast aporta educación y conexión entre distintas ramas de la comunicación, recordando que cada detalle cuenta en la construcción de una reputación sostenible.

La mirada de Ibelca Mencía entrelaza algo poco frecuente: una defensa firme de la comunicación estratégica como inversión crítica, un liderazgo profundamente humano y una fe que se traduce en coherencia ética. Su trabajo en Cap Cana y su paso por el sector público muestran cómo la narrativa bien gestionada puede sostener reputaciones, atraer inversión y cuidar a las personas en contextos de alta exposición. Con Narrativa Podcast, amplía ese impacto, usando la tecnología y los formatos digitales para educar y sensibilizar sobre el valor de comunicar con responsabilidad. En un entorno donde la sostenibilidad también es reputacional y social, su legado apunta a organizaciones que midan el éxito no solo por cifras de negocio, sino por la calidad de las conversaciones que son capaces de sostener en el tiempo.