De la conciencia a la acción: el liderazgo ambiental que cambió las reglas del juego
"Lo que llamamos medio ambiente es, en realidad, nuestro hogar. Protegerlo es una forma de cuidarnos a nosotros mismos."
Ginny Heinsen
Ginny Heinsen es una de las voces más influyentes en sostenibilidad y gestión ambiental en República Dominicana. Desde Fundación 3Rs y Sostenibilidad 3Rs SRL, ha promovido por más de una década la cultura de reducir, reutilizar y reciclar, impulsando la transición hacia una economía circular. Su trabajo ha transformado la gestión de residuos en un modelo de acción colaborativa entre sector público y privado, y su liderazgo ha sido reconocido con premios nacionales e internacionales.
A lo largo de su trayectoria, Ginny Heinsen ha sido testigo de cómo las empresas dominicanas han pasado de ver la sostenibilidad como un trámite a integrarla como estrategia. Destaca que las organizaciones más exitosas son aquellas donde la dirección asume un compromiso real y transversal. Hoy, el 88% del mercado bancario y buena parte del sector logístico están certificados bajo el modelo Sostenibilidad 3Rs, con comités ambientales sólidos y liderazgo ejecutivo visible.
El impacto de sus programas es medible: iniciativas como Yo Reciclo y Vecino Verde han logrado recuperar más de 200,000 kilos de materiales reciclables al año y han generado una transformación cultural que convirtió al país de importador a exportador de papel residuo.
Heinsen insiste en que la sostenibilidad debe dejar de percibirse como costo. Ejemplos como Seguros Universal, que ahorró más de 44 millones de pesos tras implementar el programa 3Rs, confirman que la gestión ambiental también impulsa la eficiencia y la rentabilidad.
Para ella, los compromisos internacionales son valiosos, pero deben adaptarse a la realidad local. Defiende la necesidad de fortalecer la fiscalización, modernizar la infraestructura de reciclaje y alinear incentivos entre los sectores. En su visión, el verdadero avance ocurre cuando cada organización asume su papel desde la coherencia y la acción.

Como pionera en implementación del modelo 3Rs en República Dominicana, ¿cuáles han sido los cambios fundamentales en gobernanza corporativa que ha observado en las empresas dominicanas que han adoptado con éxito los principios de economía circular, y qué estructuras organizativas han demostrado ser más efectivas para este propósito?
Hemos visto como las organizaciones que tímidamente iniciaron su camino hacia la sostenibilidad asignando a un responsable que dependía de Recursos Humanos, o Seguridad Ocupacional, han ido constituyendo equipos de sostenibilidad, integrados por colaboradores cuyos cargos representan diferentes áreas de la organización, convirtiendo el tema de la sostenibilidad ambiental en un eje transversal de la organización.
No existe una estructura organizativa mejor que otra, lo importante es que la dirección esté comprometida e imparta las directrices y la motivación adecuada a su equipo de trabajo.
Del sector privado se destaca el liderazgo de las empresas del sector de la banca y de logística en su compromiso con la sostenibilidad. El 88% del mercado de la banca está certificado con nosotros. La Asociación de Navieros (ANRD) representa el gremio con mayores certificaciones de Sostenibilidad 3Rs.
Contrariamente a lo que se puede pensar, las organizaciones públicas certificadas Sostenibilidad 3Rs, muestran un equipo de Sostenibilidad sólido y motivado a la acción. Nos enorgullece ver como han ido escalando hacia una efectiva gestión ambiental constituyendose en modelo para el sector privado. Por ejemplo el Palacio Nacional bajo la dirección del Ministerio de Administrativo (MAPRE) es certificado categoría Oro desde 2018 y han mantenido esa categoría todos estos años. Por igual, la Superintendencia de Banco (SB) se esmeró en lograr la categoría Oro y nos sorprendió la eficiencia de su equipo de sostenibilidad así como el liderazgo del Superintendente en el proceso.
Su trayectoria incluyendo más de 500 conferencias y el desarrollo de programas aplicando los conceptos de las 3Rs y Residuo Cero ha generado transformaciones significativas. ¿Podría compartir cifras concretas sobre la reducción en toneladas de residuos, porcentajes de reciclaje alcanzados, o indicadores de impacto económico que hayan resultado de los programas implementados por Sostenibilidad 3Rs en los últimos cinco años?
Una muestra del impacto que generamos cuando iniciamos en 2010, es que en ese momento se importaba papel residuo para las industrias de reciclaje de papel, las cuales producian diversos productos como cartones para huevos, bandejas para comida rápida, servilletas entre otros. Gracias al programa Yo Reciclo que desarrollamos en las escuelas auspiciado por el Banco Popular durante varios años, la cultura de desechar papel fue transformada a una logistica de separación, acopio y entrega de los residuos de papel a la industria de reciclaje. Esto ocasionó que en apenas 3 años otras 3 industrias internacionales de reciclaje de papel se instalaran en el país y nos convertimos exportadores de papel residuo.
A través de nuestros programas permanentes como limpieza de playa y Vecino Verde, recuperamos 200,000 kilos de reciclables anualmente. Estos programas son meramente educativos y los resultados dan una idea de lo que se puede lograr si existiera la infraestructura necesaria para hacer que la recolección segregada sea rentable, hasta tanto los ayuntamientos estén preparados para asumirla.
Basada en su experiencia asesorando organizaciones, ¿cómo pueden las empresas dominicanas integrar efectivamente los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en su planificación estratégica para que la sostenibilidad deje de ser una iniciativa aislada y se convierta en un diferenciador competitivo en los mercados internacionales?
Respecto a los criterios ESG, cada organización debe evaluar su situación actual y establecer las metas que contribuirán a lograr un balance sostenible. La certificación Sostenibilidad 3Rs contribuye con la identificación de indicadores ESG y en particular, apoya a las organizaciones para que se organicen en la recolección de la data necesaria para el cálculo de la huella de carbono.
Hay que tomar en cuenta que, migrar desde el enfoque netamente económico para considerar otros factores es un camino pleno de desafíos que cada organización debe afrontar según su realidad. Definir unos buenos indicadores ESG, es un primer paso para monitorear los avances.
Tras su participación en conferencias internacionales como la COP21 y COP23, ¿qué lecciones clave ha traído al contexto dominicano y cómo ha logrado traducir los compromisos globales en acciones prácticas y medibles para las empresas locales? ¿Considera que existe una brecha entre lo que se promete y lo que se implementa?
La brecha existe, porque se plantean metas que no responden a la realidad específica de cada país y porque los países se comprometen sobreestimando sus fortalezas y subestimando el esfuerzo necesario para cumplir lo acordado.
No obstante, las discusiones técnicas que se llevan a cabo en esos congresos enriquecen a los participantes, quienes llevan a sus respectivos países una visión actualizada de la problemática y sus posibles soluciones, que dependiendo el área de trabajo de cada uno puede ser implementada o socializada.
Dada su experiencia coordinando auditorías y certificaciones ambientales, ¿cómo evalúa el equilibrio actual entre la regulación gubernamental y la autorregulación empresarial en materia ambiental en República Dominicana? ¿Qué reformas o incentivos considera prioritarios para acelerar la adopción de prácticas sostenibles?
Afortunadamente hay más conciencia ambiental empresarial y contamos con una diversidad de clientes que buscan cumplir con normas y leyes a las que antes no le dedicaban prioridad. Entendemos que se requiere de mayor fiscalización para que el cumplimiento sea supervisado más estrictamente.
Las industrias son más fiscalizadas pero las empresas de servicio, no. Nos honra trabajar con empresas de servicio que cumplen con las normas y leyes aún sin ser fiscalizadas en todos sus aspectos.
Una de las mayores resistencias a la adopción de prácticas sostenibles es la percepción de costos adicionales. ¿Cuáles son los casos de éxito más destacables que ha presenciado donde la implementación de modelos de economía circular no solo ha mejorado el desempeño ambiental sino también ha generado nuevas oportunidades de negocio o ahorros significativos?
Ciertamente las organizaciones no siempre ven el costo oculto de sus impactos negativos al medio ambiente, porque todavía no hay régimen de consecuencias. No obstante, el mercado cada vez está más atento de las decisiones de compra que realiza y más informado, lo que genera una presión indirecta sobre las organizaciones a ser más sostenibles en sus acciones.
Uno de los ejemplos icónicos que incluso tuvo referencia en la prensa local, fue el caso de seguros Universal, en el año 2014 documentaron ahorros por el monto de RD$44.38 millones por la efectiva implementación de los Programas 3Rs (reduce, reusa, recicla). Ellos hicieron una gran inversión para ser sostenibles y la recuperaron con creces en ahorros de gastos de energía y papel.
Hoy en día los ahorros suelen estar más asociados al uso de la tecnología en las empresas industriales, lo que les permite , no sólo ahorrar energía y optimizar la materia prima, sino también hacer más eficiente las instalaciones de energía renovable, como muchas empresas ya tienen.
En el área de servicio, la mayoría de los equipos ya son de bajo consumo y han adoptado procesos paperlees, los cuales tienen gran impacto en sus costos operativo.
Como impulsora de sistemas de gestión ambiental en diversos sectores, ¿cuáles son las industrias en República Dominicana que han mostrado mayor avance hacia la sostenibilidad y cuáles enfrentan los retos más complejos? ¿Qué soluciones innovadoras han surgido específicamente para estos sectores rezagados?
Entre las organizaciones certificadas Sostenibilidad 3Rs, se encuentran representados diferentes sectores, tanto públicos como privados y organizaciones de diferentes tamaños. Consideramos que todas tienen sus desafíos, por ejemplo las empresas pequeñas que se encuentran en plazas comerciales y gozan de servicios comunes, tienen el reto de convencer a la plaza para que se ajuste a las regulaciones ambientales y así ellas puedan certificarse en categoría ORO. Las empresas más grandes tienen por ejemplo el reto de adecuar sus sistemas de manejo de aguas residuales y monitorear que sus descargas están dentro de los parámetros exigidos.
Algunos sectores se rezagan porque no logran visualizar el impacto negativo de sus operaciones, no sólo para el medio ambiente, sino para la comunidad en general, y no existe una exigencia pública que los motive a abordar el tema de la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, vemos con agrado como cada vez más todos están tomando acciones para iniciar el camino de la sostenibilidad, siendo los más aventajados aquellos que deben satisfacer exigencias internacionales.
Más allá de sus reconocimientos como el Gran Premio Nacional Voluntariado Solidario y la Orden Nacional del Mérito del Gobierno de Francia, ¿qué experiencia personal marcó su compromiso con la sostenibilidad y qué legado aspira construir a través de su labor en Fundación 3Rs y Sostenibilidad 3Rs para las futuras generaciones dominicanas?
En 2004 fui invitada a trabajar con mi primo y eventual mentor, Don Luis Crouch. En esos momentos vivía momentos de angustia por la enfermedad grave de mi esposo, que tenía un tumor celebrar maligno. A la medida de que Luis me introdujo el tema de medio ambiente y recursos naturales, mi vida cobraba sentido. Quedé fascinada del tema ambiental y me dio un próposito de vida. Eso que llamaba medio ambiente era simplemente mi casa, mi hogar, al que tenía que proteger y cuidar.
Hoy día siento que he sembrado una semilla en nuestra sociedad y veo los resultados hasta en mis nietas, lo cual me llena de extrema felicidad.

La historia de Ginny Heinsen es, en el fondo, una historia de propósito. Su compromiso con la sostenibilidad nació en un momento personal de vulnerabilidad, cuando descubrió en el cuidado del entorno una forma de sanar y reencontrar sentido. Hoy, al mirar atrás, reconoce con emoción que la semilla que sembró ha germinado: está en las empresas, en las escuelas y hasta en sus nietas. Su legado trasciende las certificaciones y los premios —es un recordatorio de que la sostenibilidad empieza por casa, y que cuidar el planeta es una manera de construir esperanza para quienes vienen detrás.