Innovación Energética: construyendo el futuro sostenible de República Dominicana
"El Caribe tiene todo para convertirse en un laboratorio vivo de soluciones verdes. Me honra que mi trabajo sea parte de esa visión global, justa, resiliente y regenerativa."
Indira Isabel Lorenzo
Con una visión transformadora del sector energético dominicano, Indira Lorenzo representa una nueva generación de liderazgo corporativo que une propósito, rentabilidad y regeneración ambiental. Su formación técnica y su sensibilidad hacia la responsabilidad empresarial la posicionan como una voz clave en la transición energética del Caribe.
Desde su rol como Directora de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales en Grupo Martí, ha logrado que la sostenibilidad deje de ser un concepto abstracto para convertirse en un modelo de negocio tangible.
Indira impulsa un enfoque integral que combina tecnología, cultura organizacional e innovación social, convencida de que el futuro energético dominicano se construye con eficiencia, cooperación y propósito.
Con más de 15 años de experiencia en sectores como turismo e hidrocarburos, usted ha liderado la transición hacia modelos de negocio más sostenibles. ¿Cómo ha evolucionado su visión de la sostenibilidad empresarial, pasando de ser un "complemento" a convertirse en un pilar estratégico para la competitividad de MARTÍ?
La sostenibilidad en MARTÍ pasó de ser una acción paralela a convertirse en el corazón de nuestra estrategia corporativa. Antes se veía como un tema reputacional; hoy es motor de innovación, eficiencia y atracción de socios estratégicos.
Cada inversión y proyecto se evalúa bajo criterios de eficiencia energética, impacto ambiental y retorno financiero. Entendimos que el futuro de la energía y la movilidad dependerá de quién logre descarbonizar sin perder competitividad.
Hace una década, hablar de sostenibilidad era sinónimo de filantropía. Hoy, es el eje sobre el cual se toman las decisiones. La sostenibilidad dejó de ser un discurso: es una ventaja competitiva medible.
La gobernanza verde requiere indicadores claros y medibles. ¿Podría compartir las 2-3 métricas de sostenibilidad más significativas que han implementado en MARTÍ y la Fundación Tropigas, y qué porcentajes de mejora han logrado desde que establecieron su línea base?
Entre nuestras métricas más relevantes están:
- Gestión de riesgos ambientales y financieros, evaluando la exposición a riesgos climáticos y sus estrategias de mitigación.
- Desempeño ambiental corporativo, con avances en reducción de emisiones, eficiencia energética, gestión del agua y residuos.
- Transparencia y cumplimiento ESG, con auditorías independientes y reportes públicos de desempeño.
Nuestro objetivo es reducir emisiones en un 30% al 2030 y lograr que más del 80% de nuestra energía provenga de fuentes renovables para 2035. República Dominicana avanza en esa dirección con la Taxonomía Verde, que permitirá clasificar y medir los impactos ambientales del sector empresarial.

Como ingeniera industrial con formación en energías renovables, usted comprende tanto el aspecto técnico como el comercial. ¿Cómo ha logrado traducir la sostenibilidad en ventaja competitiva y qué porcentaje de los ingresos o ahorros de MARTÍ provienen actualmente de iniciativas verdes?
Hoy, alrededor del 22% de los ahorros operativos de MARTÍ proviene de la eficiencia y la reducción de emisiones. Y entre 10% y 15% de los ingresos proyectados para 2027 estarán vinculados a nuevas líneas de negocio verde: energía limpia, movilidad eléctrica y soluciones tecnológicas.
La sostenibilidad no es un costo, es la nueva economía. Lo que antes era opcional, hoy define la competitividad. Este modelo nos ha permitido acceder a financiamiento más favorable y consolidar una reputación de largo plazo ante los mercados globales.
Sabemos que coordinó recientemente la mesa de agua para el proyecto de taxonomía verde de la Superintendencia del Mercado de Valores. ¿Cómo está transformando este marco la toma de decisiones corporativas y qué impacto anticipa en el acceso a capital para empresas con gobernanza ambiental sólida?
La Taxonomía Verde Nacional marca un antes y un después para el país. Por primera vez, las empresas podrán clasificar sus actividades sostenibles bajo criterios verificables y alineados con estándares internacionales.
Esto abre la puerta a financiamientos con tasas más competitivas, obliga a demostrar impacto ambiental real y promueve una nueva cultura de transparencia. En resumen, la taxonomía es el puente entre la sostenibilidad técnica y la financiera.
"Por primera vez, República Dominicana cuenta con un lenguaje común para definir qué es realmente sostenible."
La transición hacia modelos sostenibles enfrenta resistencias culturales. ¿Cuáles han sido los mayores obstáculos que ha enfrentado y qué estrategias de gobernanza y gestión del cambio resultaron efectivas?
El mayor desafío ha sido el cambio cultural interno, más que la tecnología. Transformar una organización requiere alinear mentalidades y procesos.
- Implementamos una estructura de gobernanza participativa con tres pilares:
- Formación y sensibilización técnica en todos los niveles.
- Creación de un Comité de Sostenibilidad Corporativa.
- Un programa de embajadores internos que promueven la cultura verde.
Gracias a esto, aumentamos 45% la participación del personal en programas de innovación y eficiencia. El liderazgo del cambio no se impone: se construye desde la convicción.
Las empresas verdaderamente sostenibles extienden su impacto más allá de sus operaciones. ¿Cómo han trabajado con proveedores, distribuidores y comunidades para amplificar su huella positiva?
Estamos desarrollando políticas de Compras Responsables con criterios ESG para nuevos contratos, junto a talleres de eficiencia para nuestros aliados logísticos.
Este enfoque asegura trazabilidad y resiliencia, valores cada vez más apreciados por inversionistas y clientes. El cambio no se impone: se inspira, se replica y se celebra.
Como Six Sigma Master Black Belt y especialista en gestión ambiental, ¿cuáles son las innovaciones más prometedoras que está implementando la Fundación Tropigas y qué compromisos concretos han asumido para los próximos 24 meses?
El foco está en la innovación tecnológica aplicada a energía y movilidad. Avanzamos en redes de estaciones multienergía que integran combustibles limpios, biocombustibles y carga eléctrica.
También impulsamos la digitalización y la analítica predictiva para reducir pérdidas y optimizar mantenimiento. A mediano plazo, esperamos que 25% de nuestra red operativa use energías alternativas para 2030.
"Queremos que la sostenibilidad dominicana tenga sello propio: medible, inclusivo y replicable."

Más allá de su rol profesional, usted se describe como una persona apasionada por el medio ambiente. ¿Qué experiencia personal marcó su camino hacia la sostenibilidad y qué legado espera dejar?
Provengo de una familia muy ligada a la tierra, lo que me enseñó el valor de la eficiencia y el respeto por los recursos. Esa raíz guía mi liderazgo: técnico, pero con propósito.
Creo que República Dominicana puede convertirse en un hub energético del Caribe, capaz de atraer inversión limpia y desarrollar talento local. Mi meta es dejar un modelo de sostenibilidad con identidad caribeña, basado en innovación y educación ambiental.
"El legado que quiero dejar es simple pero ambicioso: una República Dominicana más eficiente y preparada para el futuro."
Indira Lorenzo encarna el equilibrio entre visión estratégica y ejecución rigurosa. Su liderazgo ha impulsado la digitalización energética, la movilidad sostenible y una cultura corporativa participativa. Pero más allá de los logros técnicos, su fuerza radica en un propósito claro: demostrar que la sostenibilidad dominicana puede ser rentable, humana y ejemplar para la región.